miércoles, 16 de agosto de 2017

No importa de donde vienes si no a dónde vas.

El titulo de esta entrada hace honor a uno de los lemas que le suelo dar a mis discípulos. Cuando uno empieza a hacer una actividad, salvo que sea un dotado, seguramente la hará mal. Es a base de práctica que uno va consiguiendo mejorar la técnica y obtener unos resultados virtuosos o al menos que te sientas a gusto con ellos.
Yo lejos de tener el nivel de escultura que querría, empiezo a estar contento con los narizones que esculpo y con las conversiones puntuales que hago, y para dar fe de esa evolución, ahí van los personajes que más veces he replicado, mi grupo de Rol de Fanhunter.
Alpha y Omega o casi

Una de las primeras minis que hice, con pasta blanca de papel, y al lado una de las últimas que he hecho. Pretenede ser un Sikh o Sij. La de la izquierda tiene más personalidad con la latita y pidiendo la moneda, pero la segunda es más adecuada para su función de repartidor de amor en forma de plomo.
El resto de minis son de los otros jugadores del grupo y también sufrieron una miniaturización excesiva, que con el tiempo he ido compensando (a petición de mis compañeros)



Detalle final para el Barman, miniatura esencial para todo grupo que juegue a Rol dado que siempre acabarán en un Bar/Taberna/Tugurio Espacial regentado por un Barman y donde siempre acabarán a tiros o a tortas.

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